Viajeros
Viajeros

Viajeros (2021)

108 min 2021

Para los fan√°ticos de la astronom√≠a, no hay argumento de que la sonda espacial Voyager de la NASA es un hito en el logro humano. Incluso desde el momento del primer vuelo espacial hasta la d√©cada de 1990, los Voyagers han sido una presencia constante. Sin embargo, como sorprendentes como lo son, no son completamente rutinarios. Siempre hay algo nuevo sobre estas exploraciones, y eso es parte de lo que las hace tan emocionantes. Tambi√©n hay un extra√Īo tipo de suspenso que va en cada nuevo episodio.

Cuando se lanz√≥ por primera vez en abril de 1967, casi seis meses en el espacio, los Voyagers estaban en el centro del sistema solar. Ya hab√≠an hecho varias misiones exitosas de Cabo Ca√Īaveral, y estaban casi listos para volver a la luna. Se encontraron con un evento celestial inesperado: un arrebato de material de uno de los dos Voyagers hizo que se formara un arroyo de escombros alrededor de la embarcaci√≥n. Esto result√≥ ser bastante inesperado, y fue la primera vez que se hab√≠a producido tal ocurrencia. Los astr√≥nomos que vieron la explosi√≥n notaron algo inusual en la posici√≥n de los voyag√ľeros ese d√≠a.

Con el incre√≠ble brillo y velocidad, el objeto en forma de disco pas√≥ por las velocidades que superan las 24 millas por segundo. En cuesti√≥n de horas, los ocho sat√©lites en el borde exterior del cintur√≥n de asteroides estaban experimentando el mismo problema. De hecho, tom√≥ menos de 24 horas para que las primeras im√°genes sean tomadas de la nave espacial. Las im√°genes resultaron ser algunas de las m√°s espectaculares jam√°s tomadas de una sonda espacial de primer plano. Tardar√≠a m√°s de seis meses procesar los datos, y solo entonces los Voyagers podr√≠an devolver im√°genes de J√ļpiter y Saturno, dos cuerpos celestes extremadamente distantes.

En el transcurso del pr√≥ximo a√Īo, los astr√≥nomos aficionados usar√≠an telescopios en el suelo y en √≥rbita para analizar mejor las im√°genes tomadas por los Voyagers y determinar exactamente d√≥nde se ubicaron los puntos difusos. A fines de julio, se acumul√≥ suficientes pruebas para convencer a JPL (Laboratorio de Propulsi√≥n de Jet NASAS) que hab√≠a dos naves espaciales de Voyager separadas lanzadas al espacio por los Estados Unidos y la NASA. Ten√≠a que haber algo √ļnico sobre estos dos objetos. Incluso si no fueran los dos primeros planetas en el sistema solar que se visitaran, ciertamente fueron los dos primeros que se descubrir√°n. Ahora, casi diez a√Īos despu√©s, sabemos a√ļn m√°s. Usando las im√°genes de radar y √≥pticas de las correas de radiaci√≥n interna y externa que rodean a ambos planetas, y utilizando una amplia gama de espectroscopia infrarroja para determinar las composiciones y la edad, hemos aprendido que los dos objetos son en realidad los mismos.

No fue hasta hace casi dos a√Īos, el t√©cnico de magnet√≥metro de la NASAS, Eric Edmonson, pudo usar datos infrarrojos para que coincidan con los datos obtenidos por los Voyagers con sus modelos del sistema solar y la heliosfera. Incre√≠blemente, sus c√°lculos coincid√≠an exactamente. No solo, no hay forma de que los Voyagers estuvieran realizando ning√ļn tipo de alineaci√≥n planetaria para interferir con el paso de los Voyagers, pero no hay ninguna manera de que sus anillos puedan estar haciendo que los planetas internos se tambalea. Solo hay una explicaci√≥n para esto, y tiene todo lo que tiene que ver con qu√© tan fuerte es el campo magn√©tico alrededor de los planetas interiores.

Aunque los Voyagers llegaron a la distancia de gritos del planetoid Ganymede, que es casi un grano de arena en granos, no devolvieron ning√ļn polvo de roca s√≥lida de este planeta. En su lugar, hay un campo magn√©tico muy fuerte que emana de Ganimedes, que emana de una estrella muy grande, como nuestro propio sol. El bamboleo causado por las naves espaciales que pasan, as√≠ como la mayor velocidad de tr√°nsito causada por los planetas internos, permiti√≥ a Edmonson calcular la fuerza del campo magn√©tico alrededor de Ganimedes. Esto lo llev√≥ a concluir que los Voyagers no pudieron haber pasado por este campo sin causar el bamboleo que observaron, y calcul√≥ el di√°metro de los Voyagers como aproximadamente 12 veces el tama√Īo de Ganymede. Esta conclusi√≥n est√° lejos de ser v√°lida, y otros astr√≥nomos han corroborado su razonamiento, incluidos los compa√Īeros astr√≥nomos, John Hodgman, Alfred Weil, y Allen Carr, todos los cuales calcularon que los Voyagers no pudieron haber pasado por Ganimede.

Título original: Voyagers
7.2

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